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Filiberto Terrazas
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Aunque en el ámbito de la política, todos le conocen como Filiberto Terrazas, su nombre completo es Eduardo Filiberto Terrazas Padilla, nacido en Ciudad Juárez el 29 de agosto de 1974, hijo único del reconocido abogado Filiberto Terrazas Sánchez y Juliana Padilla Franco, originarios de Chihuahua y Ciudad Juárez, respectivamente.

“Mi infancia fue muy feliz, muy al estilo del Juárez de entonces, tranquila, en la que iba al cine a ver las películas como ‘Bambi’ y ‘Pinocho’, pero también los ídolos del momento como Tin Tan, un personaje hecho en Juárez gracias al apoyo de don Pedro Meneses Hoyos en el Canal 5” empieza su relato nuestro invitado de hoy.

 

“Como me llamo igual que mi papá, quienes lo conocen a él me dicen Filiberto, pero en la casa siempre me dicen Eduardo”

Si bien creció rodeado de cariño en su casa, no duda al decir que su mamá es una mujer muy estricta “Creo que mi educación se la debo a mi mamá, sin duda alguna” comenta con gratitud.

“Empecé mis estudios en el Kínder Bambi, ubicado en la Calle Anáhuac y José Borunda” y sonríe de forma pícara mientras lo platica.

“Crecí con valores como el respeto a los padres, tíos y abuelos; no hablarles de tú sino de usted y sobre todo, no mentirles”

Filiberto Eduardo mantiene una estrecha relación con sus padres hasta la fecha y agrega al respecto “me gusta escuchar mucho las voces de la sabiduría que tienen las personas de mayor edad”.

“Estudié la primaria en un colegio católico y el padre del colegio, Anselmo Franco, era mi tío y teníamos que confesarnos todos los meses”

“Estuve los seis años de la primaria en el Colegio Independencia con la directora María Teresa Ortiz de Villalobos y el profesor Rubén Ortiz. Jugaba futbol, que entonces era el deporte de moda.

“Cuando iba a entrar a la secundaria, mis padres querían que continuara en un colegio católico muy conocido de la ciudad, pero yo no quise y entonces pedí que me enviaran a una escuela pública” dice sonriente.

“Durante mi juventud, la vida social de Juárez era muy activa, bastante distinta a la de ahora, los fines de semana convivíamos en algunos lugares de moda o practicando deporte, aunque también íbamos a ver a los Gallos de basquetbol del Canal 5”

“Posteriormente me fui a la Secundaria Estatal No. 4, que está en la Vicente Guerrero y Ramón Corona, donde estudié dos años. Durante este tiempo, me volví bastante inquieto y por esa razón terminé la secundaria en la Estatal 3, que es la misma Estatal 2, pero en el turno vespertino”.

“Mis papás, pero sobre todo mi madre, me ponía unas regañadas marca diablo porque era muy travieso en la escuela” dice entre risas.

“Durante esta época, seguí con la práctica del futbol y del basquetbol. Recuerdo que llegamos a tener un equipo en ambas escuelas. Vivía entonces en Los Nogales y con los compañeros del equipo nos íbamos a jugar al parque” evoca.

También fue Boy Scout y participó en la Radio Banda Civil prestando servicio social a la comunidad de Ciudad Juárez. “Era una persona que vivía la felicidad juarense de entonces, con sueños, con ganas de realizarme” se describe a sí mismo.

“Siempre fui buen estudiante y eso ha sido importante para mi vida profesional como litigante, pues he asumido retos grandes y gracias a Dios los he sacado adelante”

“Los tres años de la Preparatoria fueron en Bachilleres 6, muy a gusto. Tanto los años de secundaria como de Preparatoria fueron épocas muy agradables y conocí amigos con quienes me frecuento hasta el día de hoy” nos cuenta con gran seriedad.

Terminada la preparatoria, Filiberto estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde fue parte de la Sociedad de Alumnos.

Si bien la influencia de su padre fue definitiva para que se inclinara por el estudio del Derecho, Filiberto relata que, además de su papá, son cuatro los abogados que hay en su familia, tanto materna como paterna, “así que se infartarían si hubiera sido bombero o hubiera estudiado alguna otra carrera”

“Desde la primaria sabía que deseaba estudiar Derecho porque mi papá es un abogado muy conocido en la ciudad, veía su trabajo y supe que quería seguir sus pasos, nunca tuve problema para definir mi carrera” nos relata con gran convicción.

“Cuando entré a la universidad me tranquilicé mucho, tenía caballos y casi todos los fines de semana iba a montar a los arenales, al Chamizal o el bordo del río Bravo”

Aunque recalca que nunca fue noviero, hoy Filiberto está casado y cuando le preguntamos cómo se dieron las circunstancias, responde con una gran carcajada cuando nos dice “ni yo me lo explico”.

“A mi esposa Claudia la conocí a través de un amigo que era novio de una amiga de ella. Él me la presentó, intercambiamos teléfonos, la seguí frecuentando, nos hicimos novios y después le propuse matrimonio” dice.

“Fue en un restaurante donde le pedí que fuera mi esposa. Ella estaba con una amiga que la entretenía, yo llegué vestido de mesero y le entregué el anillo, cuando ella me vio, entró el mariachi a tocar algunas canciones. Nos casamos un 28 de agosto” recuerda feliz Eduardo.

“Tengo tres hijos: Claudia Marisol, Eduardo y Eduardo Filiberto. A ambos les puse Eduardo porque tengo un compadre en Guadalajara que tiene tres hijos y a los tres les puso su nombre: Martín. La creatividad no me dio para más y por eso le pusimos igual” y ríe con ganas mientras lo relata.

“Si pudiera influir sobre las carreras que estudiarán mis hijos, me gustaría que mis hijos fueran pilotos aviadores, pero sé que es una decisión que les corresponde a ellos y yo la respetaré” expresa con tranquilidad.

“Mi desarrollo profesional ha sido muy estricto porque en manos del abogado está la libertad de una persona y eso genera mucho estrés y tensión”

Desde que obtuvo su título, Filiberto ha sido litigante y fue presidente de la Barra de Abogados de Ciudad Juárez, pero su labor profesional la ha alternado con diferentes puestos en la administración pública. Y nos confiesa que le gustan todas las ramas del Derecho y que ha incursionado un poco en cada una de ellas, aunque la rama Penal es la que más ha ejercido.

“Mi incursión en la política se dio gracias al contador público Ignacio “Nacho” Duarte Murillo, quien estaba como candidato a diputado y me pidió que fuera su representante en una casilla, reuní los requisitos y lo hice. Posteriormente, me invitaron a trabajar en Gobernación con el licenciado Alfredo Urías Cantú. Posteriormente, me han hecho el favor de invitarme a participar en diferentes puestos dentro del gobierno” relata satisfecho.

“Fui director del Cereso en Ciudad Juárez, asistente del Secretario del Ayuntamiento en la administración anterior y actualmente soy Subdelegado de Desarrollo Urbano y Ecología del Gobierno del Estado, pero a través del paso por esas dependencias, donde más me ha tocado estar es en lo penal” nos dice complacido.

“Mi paso por la dirección del Cereso fue una experiencia muy fuerte y dura, pero a la vez reconfortante porque pude ver que muchas personas que se encuentran allí merecen una segunda oportunidad”

Sin embargo, esa misma experiencia en el Cereso le pareció dura porque le permitió comprobar que hay personas que no requieren esa oportunidad porque tienen una maldad que jamás se les podrá quitar y que sus antecedentes harán que la sociedad jamás vuelva a confiar en ellos” nos cuenta conmovido.

“en los reclusorios no se brinda atención psicológica a personas que lo requieren y creo que a los jóvenes se les debe dar la oportunidad de un trabajo y una educación digna”.

“Tuve la oportunidad de conocer en Guatemala el programa Ceiba, dirigido por el doctor Marco Castillo y me gustaría que un día se pudiera implementar en Ciudad Juárez porque el programa ve en los jóvenes una esperanza de vida y busca encauzar a los jóvenes por el camino del bien para servir a la sociedad. Estoy seguro que los jóvenes de Juárez merecen esa oportunidad de vida que hace la diferencia entre el bien y el mal” agrega con gran seriedad.

“Necesitamos reactivar la economía y abrir espacios educativos para los jóvenes y brindarles la oportunidad de un mejor salario para que puedan darle bienestar a la familia que quieren formar”

En el ámbito político, Filiberto asegura que quiere servir a Juárez, a Chihuahua y a México hasta donde se pueda para tener un futuro mejor. “Como funcionarios, necesitamos actuar para que los mexicanos vuelvan a creer en los políticos y en los partidos. Un buen ejemplo es nuestro actual gobernador, quien en campaña prometió eliminar la Tenencia y ahora, a pocos meses de su gestión, ya estamos viendo una realidad” expresa el abogado.

“Hoy veo a Juárez como una ciudad triste, con hambre de esperanza y de creer que las cosas pueden cambiar”

Actualmente, a través de su cargo, está promoviendo labores para educar a los jóvenes en el reciclaje de la basura, ya que algunos pueden inclusive dejarles dinero. También realiza una campaña ecológica que busca arborizar los parques de la ciudad para tener una mejor calidad de aire.

“El año pasado iniciamos en algunas escuelas el programa ‘Vive Chihuahua el Reciclaje’ y ha tenido un éxito rotundo hasta tal punto que el Tecnológico de Juárez nos pidió implementarlo también en sus instalaciones”

“Estamos enfocados ahora en la Ecología y vamos a iniciar una campaña para que los estudiantes conozcan el ecosistema del desierto, que es tan interesante como las selvas y otros ecosistemas que tenemos en México, pero no hemos tenido el tiempo necesario para descubrir lo bello que es el desierto” agrega Filiberto Terrazas.

“Me río cuando escucho un chiste de abogados y aunque reconozco que unos están muy ad hoc, la verdad es que no me gustan”

Pasando a temas más relajados, nos habla de sus gustos musicales. “Dependiendo del ambiente, me gusta escuchar jazz y música clásica, pero cuando estoy alegre, pues música alegre” expresa con una amplia sonrisa.

También nos confiesa que no le gusta bailar mucho ni sabe cocinar, pero su comida favorita es el chile relleno. “Leo libros de historia y de Filosofía. Mi favorito es la Biblia, un libro que tiene mucho de historia, de filosofía y de sabiduría” expresa con serenidad.

Y aunque no ha escrito aún ningún libro, entre sus planes se encuentra uno que titulará “Crónica de un Estado Fallido”, en el cual pretende hacer un análisis del Estado Mexicano, que llegó a tener un boom que se reflejó incluso en el cine con personajes como Cantinflas y Tin Tan, que trascendieron nuestras fronteras y dominaron en toda América Latina. Ahora, la cultura exalta a personas como El Chapo Guzmán y otros que no deberían tener ningún reconocimiento, porque hablan de violencia y de drogas que están envenenando a nuestra generaciones”.

“Me gusta ir al cine y sigo viendo las películas infantiles. Entre las últimas que he visto están ‘Megamente’ y ‘Tron’. Cuando estaba niño, mis papás elegían las películas, ahora las eligen mis hijos”

Sus ojos se iluminan cuando habla de sus vacaciones y dice que entre sus lugares favoritos siguen estando Guadalajara y Tlaquepaque. Concluimos la entrevista hablando de los lugares que ha visitado gracias a su trabajo, Eduardo Filiberto ha tenido la oportunidad de participar como conferencista en países como Brasil, Chile y Guatemala exponiendo la problemática actual de México.